Este lunes 5 de marzo se cumplen cinco años de la siembra del Líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, soldado de la Patria y del pueblo venezolano, cuyo legado se multiplicó en la conciencia de millones.

Chávez, impulsor del socialismo bolivariano y del proceso de integración latinoamericano, nació en Sabaneta de Barinas, estado Barinas, el 28 de julio de 1954.

Como soldado de la Patria y ante los grandes problemas sociales que aquejaban al pueblo, fundó en 1982 el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR) en la clandestinidad. Con ese movimiento lideró el 4 de febrero de 1992 la insurrección cívico-militar contra el segundo Gobierno del entonces presidente adeco Carlos Andrés Pérez, a pesar de que no logró el objetivo de controlar el poder político, sirvió para despertar la conciencia del pueblo.

Tras haber sido hecho preso salió por sobreseimiento de la causa en 1994 y desde entonces recorrió el país con una sólida propuesta; refundar la Nación. En 1997 fundó el Movimiento Quinta República (MVR), con el cual gana las elecciones presidenciales de 1998 y el 2 de febrero de 1999 inicia su mandato, impulsó la propuesta de la Asamblea Nacional Constituyente mediante referéndum popular.

 

El pueblo apoyó la propuesta que tras el trabajo de la constituyente dio nacimiento a una nueva Carta Magna, aprobada también en votación popular.

Para saldar la inmensa deuda social y enfrentar la exclusión el Comandante Chávez puso en marcha programas sociales a los que denominó Misiones Sociales y Grandes Misiones, con las que logró mejorar la calidad de vida del pueblo en salud, educación, vivienda, cultura y otras áreas.

Hugo Chávez rescató la independencia y soberanía de Venezuela y la posicionó en el ámbito internacional al ampliar relaciones en procura de un mundo pluripolar.

Hace un lustro

El 5 de marzo de 2013, pasada las cuatro de la tarde, Nicolás Maduro anunció a los venezolanos la noticia más dolorosa de su vida: el fallecimiento de Hugo Chávez Frías, quizá el Presidente de mayor arraigo popular en los últimos 200 años. De hecho, un sentimiento de tristeza, dolor y lágrimas recorrió toda Venezuela, Latinoamérica, el Caribe y otros confines que escucharon su voz o lo vieron pasar.

Al día siguiente, los restos mortales del Comandante fueron trasladados en marcha fúnebre desde las instalaciones del Hospital Militar “Doctor Carlos Arvelo”, en la avenida San Martín, hacia la sede de la Academia Militar en Los Próceres. El recorrido de unos 13 kilómetros fue acompañado por millones de venezolanos apesadumbrados. Durante la marcha, muchos lanzaron flores, gorras y camisetas alusivas al líder bolivariano.

En la Academia Militar de Venezuela, la capilla ardiente se mantuvo hasta el traslado del cuerpo al Cuartel de la Montaña, el viernes 15 de marzo. Días antes, debido a la masiva asistencia de venezolanos provenientes de todos los rincones del país, el presidente Maduro había ordenado extender por siete días más la capilla ardiente.

Al funeral asistieron unas 6 millones de personas, siendo considerado el segundo con mayor número de asistencia a escala mundial, ante la magnitud de la concurrencia. Frente al féretro del líder pasaron unos dos millones de personas, quienes soportaron estoicamente hasta siete u ocho horas de espera para darle el último adiós al Comandante.

Las honras de Estado se programaron para el 8 de marzo. Asistieron 32 presidentes o primeros ministros y delegaciones de 53 países. Ese mismo día, Nicolás Maduro asumió interinamente el cargo de presidente de la República.

La ceremonia transcurrió rodeada de una atmósfera de pesadumbre y escenas conmovedoras. Cristóbal Jiménez cantó las melodías con las que solía acompañar al Comandante en incontables actos en los que la música llanera era la eterna invitada: “Poesía, copla y sabana”, “Motivos llaneros”, “El corrido de Maisanta”. Por su parte, los jóvenes de la Orquesta Juvenil Simón Bolívar, dirigida por Gustavo Dudamel, interpretaron la pieza “Venezuela”.

Comandante, no pudieron contigo y no podrán con nosotros jamás”, señaló el presidente Maduro al borde del llanto. Luego, le entregó una réplica de la espada de Bolívar a los padres del Comandante, doña Elena y Hugo de los Reyes Chávez Frías.

Finalmente, sus restos, seguidos de la gigantesca multitud, fueron llevados al Cuartel de la Montaña, desde el cual Chávez dirigió la rebelión del 4 de febrero de 1992. Allí reposan en un hermosa estructura de granito, o sarcófago pétreo, conocida como La Flor de los Cuatro Elementos, del arquitecto Fruto Vivas.

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